Carta al hombre (o mujer) invisible.
¿Cómo va eso?
Ayer pasaste a mi lado otra vez, lo sé. Pese a que no te puedo ver, sentí tu frialdad entrando por todos los poros de mi cuerpo. Ese mismo tipo de frialdad que sentía cuando no te tenía en mis brazos. La misma frialdad que constituye la antesala de las lágrimas y el crujir de dientes. Esta vez, como casi siempre, mis ojos estaban secos como la décima parte del iceberg que asoma bajo el agua, como la calma antes de la tempestad, como mi cerebro de ideas, como mi boca de palabras en nuestras interminables e incomparables charlas. En ocasiones como esta, la saca vacía siempre pesa más que la llena.
Espero que tengas una buena excusa, pues es la última vez que me das plantón.
Sonando: Hoobastank - the reason.
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