jueves, 25 de enero de 2007

"El Ocho" de Katherine Neville. (Sobre Bestsellers y obras dignas de mención pt1.)

Durante mucho tiempo había sido tentado por este libro. Desde su estantería en el Carrefur había intentado seducirme con su atractivo brillante pero vulgar; algo así como la típica calorra de barra de discoteca, con mentalidad insulsa, vestida de pija hortera con abuntante y visible carnicería, que al final lleva de oro forradas hasta las bragas. Hasta que una ser querida me lo regaló estás Navidades. (ella no tiene la culpa :**)

Alguien con cierto buen gusto literario me lo había recomendado como un libro "en la onda Código Da Vinci" (de esta perla ya se hablará en otro momento) pero mucho mejor -hablando en pedante- de una factura literaria mucho más notable. Un libro divertido, de intriga, bien escrito, bien documentado y sin más pretensiones. No buscaba mucho más.

Ya desde fuera, la portada nos sugiere, de una manera sutil, con letras bien visibles, que estamos ante un ejemplar de la 44ª Edición. Todos sabemos que si algo vende mucho, buena señal es. Da igual que sea el último de Bisbal o un cartón de vino Don Simón. Igual de sutil es la ilustración de la portada ,una ficha blanca de ajedrez envuelta en llamas (el rey blanco para ser exactos) la cual nos va indicando por dónde van a ir los tiros en la historia - ni la república ni el racismo del KKK que podría pensar alguno- va sobre ajedrez. En concreto, todo gira a un supuesto ajedrez regalado a Carlomagno por los moros de Barcelona (se ve que tenían muy buenas relaciones oye) y que al parecer esconde una especie de maldición/poder oculto (muestra del tono progresista y tolerante de su autora: el moro siempre te la va a meter doblá). Dicho ajedrez con su secreto es extremadamente peligroso por lo cual se entierra durante casi mil años en una abadía francesa. Hasta que llegamos a la época de la Revolución, cuando la abadesa, consciente del peligro que corre el juego, puesto que acaba de aprobarse la incautación de los bienes eclesiásticos, decide dividir las fichas y enviar a las monjas por toda Europa con el fin de ocultarlo. Paralela a esta historia, está la otra línea argumental que discurre por los años 70 de nuestro querido siglo XX, y que, a grandes rasgos, narra la búsqueda de las fichas por parte de una guapa y brillante ejecutiva, adalid de la lucha por la igualdad y derechos de la mujer en el trabajo.

Este precisamente es uno de los temas que más llaman la atención cuando uno lee "El Ocho", lo llamaremos el progresismo-feminismo guay de su autora. Los dos personajes protagonistas son mujeres, jóvenes, buenas, inteligentes, valientes, guapas, pasionales y con cierto encanto frívolo de ese tan "cool" y tan feminista que se lleva hoy día, es decir, una mezcla entre la Princesa Leia de Star Wars y las protagonistas de "Sexo en Nueva York" . Por un lado está Mireille, una joven y virtuosa novicia (en principio) que es enviada junto con su hermana y junto a un par de piezas del "ajedrez del mal" a París, para que su tío el archiconocido pintor Jaques Louis David se haga cargo de ambas. Al final las dos novicias resultan ser unas viciosillas de mucho cuidado y se juntan con lo mejorcito de París, estre ellos el Obispo Talleyrand (del que supuestamente tenían que huir y que es presentado como el más malo de los malos), pero que a lo largo del libro descubrimos, tras una serie de sutiles giros narrativos, que es una maravillosa persona, y muy atractivo. Nada que ver con aquel obispo metido a político y diplomático cojo, libertino y sin escrúpulos que cambiaba más de bando que algunos concejales de Marbella.

Por otro lado tenemos a nuestra otra protagonista femenina, supuesto alter ego de la autora, que, sutilidad por montera de nuevo, se llama igual y trabaja en lo mismo que Katherine Neville!!!. Esta mujer hace de todo, entiende de informática, de códigos secretos, es guapa, liberada (es la primera mujer en su empresa que tiene un cargo directivo, hasta entonces solo se podía aspirar al secretariado), es capaz de atravesar el desierto en un descapotable y de dejar KO a agentes del servicio secreto.

La relación de estás mujeres con el sexo masculino es de un realismo que resulta hasta cruel. Todos los hombres que aparecen en esta obra son descritos como atractivos: gente como Napoleón, Gadaffi, el cojo Talleyrand, el ajedrecista ruso, el ministro del Petróleo de Argelia, el del servicio secreto... En el mundo de Katherine Velis; ¿O era Catherine Neville? ¿O era al revés?- ah no, que esa era la protagonista y no la autora ¿Pero era Catherine o Katherine?, cómo habré podido confundirme!!!!-; parece ser que en no existen los hombres feos, ¿o quizá sea que con tanto personaje los recursos de caracterización escasean, y los personajes resultan planos?, ¿o más que planos resultan el mismo?, bueno no seremos mal pensados...

Entonces es cuando, con mucha sutilidad, todo sea dicho, nos ligamos a aquella pija calorra, nos la llevamos a nuestra casa, se desnuda, se quita su artificio, sus escasas ropas, su horrible maquillaje, se quita sus bragas doradas y....

-¿Qué nos queda entonces? ¿La Nada?. La respuesta es simple...

- No, "el ocho"

5 comentarios:

Jorris dijo...

Por cierto mamones, podeis comentar todos aunque no esteis registrados en blogger ehhhhh

Solo teneis que pinchar en "otros". Así por lo menos se que alguien me lee. XDDDDD

Buen Salvaje dijo...

pobrecito jorris, que tiene crisis de "nomecomentanadie, comentandmeonorespiro" xDDDDDD
Brillante crítica del libro, me lo regalaron hace un par de años en un cumpleaños y hasta ahora no me había apetecido leerlo.
Total, ya que ha sido comprado, el mal está hecho, si me he trago toda la saga de Dune, esto no me hará mucho más daño, ¿no?
Sigue así, tío, pocas entradas pero contundentes xD

Jorris dijo...

No tio es por si la gente no sabe pq como antiguamente en blogger solo podian comentar registrados....

Debajo del turbante lo llevo brrrrillante XDDDDDDD

Anónimo dijo...

y almidonado y almidonado...

Alberto dijo...

Estoy de acuerdo contigo en todo. Te escribí un comentario antes en que te lo explicaba con más detalle, pero por alguna razón no aparece en el blog. Una pena, pues una vez que escribo algo me es imposible volverlo a escribir. Solo te digo esto para que sepas lo que estimo tu crítica y que considero al genero literario thriller toda una porquería. Me gustaría que hubieras leído mi otro comentario, pero qué se le va hacer. Este es mi segundo intento, espero que no sea en balde.